| 1 cuota de $15.230 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $15.230 |
| 1 cuota de $15.230 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $15.230 |
| 2 cuotas de $9.011,59 | Total $18.023,18 | |
| 3 cuotas de $6.157,49 | Total $18.472,47 | |
| 6 cuotas de $3.407,46 | Total $20.444,75 | |
| 9 cuotas de $2.535,80 | Total $22.822,16 | |
| 12 cuotas de $2.087,78 | Total $25.053,35 | |
| 24 cuotas de $1.564,25 | Total $37.541,95 |
| 3 cuotas de $6.489,50 | Total $19.468,51 | |
| 6 cuotas de $3.573,97 | Total $21.443,84 |
| 3 cuotas de $6.557,02 | Total $19.671,07 | |
| 6 cuotas de $3.599,61 | Total $21.597,66 | |
| 9 cuotas de $2.693,51 | Total $24.241,59 | |
| 12 cuotas de $2.205,94 | Total $26.471,26 |
| 18 cuotas de $1.734,53 | Total $31.221,50 |
| 1 cuota de $15.230 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $15.230 |
| 12 cuotas de $2.183,22 | Total $26.198,65 |
| 6 cuotas de $2.538,33 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $15.230 |
| 3 cuotas de $5.942,24 | Total $17.826,72 | |
| 9 cuotas de $2.572 | Total $23.148,08 | |
| 18 cuotas de $1.857,21 | Total $33.429,85 |
| 1 cuota de $17.826,72 | Total $17.826,72 | |
| 6 cuotas de $3.350,85 | Total $20.105,12 |
| 3 cuotas de $6.295,57 | Total $18.886,72 | |
| 6 cuotas de $3.593,77 | Total $21.562,63 | |
| 9 cuotas de $2.769,15 | Total $24.922,37 | |
| 12 cuotas de $2.346,30 | Total $28.155,70 | |
| 18 cuotas de $1.954,51 | Total $35.181,30 |
Diario de un cuerpo en guerra. Matías Fernández Burzaco tiene veintidós años, es periodista y padece una enfermedad rara que genera piel en exceso, llamada fibromatosis hialina juvenil. Hay sólo sesenta y cinco casos en el mundo, y dos de ellos están en la Argentina: uno es el suyo. Con el cuerpo invadido por nódulos, no puede caminar, ir al baño ni vestirse solo, y usa un respirador para no ahogarse mientras duerme. En Formas propias, con una mirada repleta de sarcasmo y humor, describe esa existencia que transcurre entre la cama y la silla de ruedas pero que está lejos de ser estática. Por ella desfilan amigos entrañables, paseos hasta la plaza del barrio a fumar porro, enfermeros y cuidadores de toda calaña, la búsqueda temerosa de la primera experiencia sexual. Descarnado, libre de toda autoconmiseración, escribe: «Tuve un kinesiólogo que, en vez de llevarme a comprar galletitas al kiosco, frenaba en la esquina y me hacía hablar con las putas. Un enfermero que me agarraba de los testículos y me preguntaba cada media hora si quería hacer pis. Otro que me quiso masturbar con guantes [...]. No lloro nunca, pero se me caen lágrimas sin que me dé cuenta y hay que secarlas con un papel. [...]. En el pecho tengo un nódulo que parece una teta. Soy raro, soy deforme, y voy a contar todo». Fernández Burzaco no mira el mundo con fragilidad sino con fuerza, lo vuelca en estas páginas tamizado por la experiencia intransferible de vivir en un cuerpo difícil, e intenta encontrar respuesta a una pregunta: ¿cómo se aguanta todo esto?
