“Solo tú, Cordero de Dios, mereces tomar el libro y romper sus sellos. Porque fuiste sacrificado, y con tu sangre rescataste para Dios a gente de toda raza, idioma, pueblo y nación. Los hiciste reyes y sacerdotes para nuestro Dios; ellos gobernarán la tierra”.
Apocalipsis 5:9-10
Así como necesitamos respirar para vivir. Necesitamos también el soplo de la palabra de Dios para respirar a su ritmo, para vivir en su entorno, para latir con su corazón. En las Escrituras encontramos aliento, alimento y sustento. En ellas, el Padre bondadoso nos comparte a su Hijo amoroso, mediante su Espíritu luminoso.
Ahora, cada vez que nos acerquemos a estas breves lecturas propuestas por el “Cordero de Dios”, así como las lecturas más extensas, y las lecciones completas para los domingos, recuerda que es el mismo Dios quien comparte su soplo contigo, y te hace vivir.
